HISTORIA


La historia de ALA nace de alguna manera en noviembre de 1974, con motivo de la publicación del Decreto de Homologación de los laboratorios que debían realizar los ensayos contenidos en la Instrucción "EH-73". De la inquietud de los primeros Laboratorios Homologados nació, meses más tarde, la Asociación Nacional de Laboratorios Homologados (A.N.L).

A nivel autonómico, la inexistencia de un foro común de reunión de empresas del mismo sector produce en general, una cierta confusión en el mercado, disparidad en los niveles de calidad exigibles a las mismas, una falta de unificación de criterios,…, todo ello en perjuicio del propio sector y nunca en su beneficio. Por este motivo se creó, en 1985, la Asociación  de Laboratorios Homologados de Andalucía (A.L.H.A.).

Poco más tarde, la propia Administración Autonómica demandaba la existencia de un único interlocutor que le ayudara a desarrollar en su totalidad las exigencias derivadas del R.D. 13/1988, por el que se regulaba el Control de Calidad de la construcción y obra pública en la Comunidad Autónoma de Andalucía, así como otros aspectos técnicos relacionados con el Control de Calidad.

Tras un periodo en el que se demandaba el desarrollo del citado Real Decreto, sale a la luz la Orden de 15 de Junio de 1989 de la Consejería de Obras Públicas y Transportes, por la que se regula el Registro de Entidades Acreditadas para la prestación de asistencia técnica a la construcción y obra pública, cambiando entre otros, el concepto de Homologación por uno nuevo, la Acreditación. Por todo ello, se produce una transformación del sector y en 1993, la originaria Asociación de Laboratorios Homologados de Andalucía (A.L.H.A.), se convirtió en la Asociación de Laboratorios Acreditados de Andalucía (A.L.A.A.).

En el año 1999 creó junto con otras Asociaciones de distintas Comunidades Autónomas la Federación Nacional de Laboratorios Acreditados (FENALAC), como nexo imprescindible de unión entre las principales empresas del sector. Lógicamente, en la filosofía de la Federación hay muchos puntos comunes con la de la propia Asociación, creando así de forma conjunta un marco desde el cual poder luchar con más fuerza por los intereses comunes de los laboratorios participantes en las asociaciones. Entre estos están los de luchar por la independencia con respecto al resto de agentes que intervienen en la construcción, combatir el intrusismo, disponer de una organización fuerte para que la representación ante organismos públicos sea efectiva, hacer que el control de calidad en la construcción sea efectuado con la cantidad y eficacia que les son propias y, en definitiva, proponer una cultura generalizada de la calidad en la construcción.

Durante 2010 y 2011, los laboratorios de control de calidad de la construcción se vieron inmersos en una profunda transformación de su marco normativo, derivada de la entrada en vigor de la Directiva de Servicios y la Ley Paraguas de transposición de la misma al ordenamiento jurídico español. Con la llamada Ley Ómnibus, queda modificada la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación en lo que respecta a laboratorios y entidades de control de calidad. Consecuencia de este proceso, desaparece el sistema de acreditaciones que ha estado vigente durante años dando paso a las declaraciones responsables y los nuevos registros generales de laboratorios y entidades de control de calidad. Por todo ello, la denominación de la Asociación sufre una nueva modificación en 2012 pasando a ser Asociación de Laboratorios de Construcción de Andalucía (ALA).

Por supuesto, los objetivos, fines o necesidades del sector han ido surgiendo paulatinamente conforme crecía y evolucionaba el sector de la construcción.

 
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